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EL TUNEL QUE SALVARÁ LA NUEVA MARACAY

Por Edwards Castillo
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Tacariguas: el problema del crecimiento de un Lago

Cuando el crecimiento de un Lago se convierte en problema.
En los últimos treinta y tres años, nuestro Lago de Tacariguas, también conocido como Lago de Valencia, ha venido en constante aumento de su nivel. Este crecimiento se inicia al incorporar a la cuenca del Lago las aguas del río Cabriales y Maruria, antes tributarios del río Pao, los cuales fueron desviados para evitar la contaminación de los nuevos embalses, primero, del  Pao-Cachinche y después del Pao-Las Balsas, ambos ubicados en el Estado Cojedes, que servirían para crear el Acueducto Regional del Centro, que abastecería del vital líquido a la creciente población de las áreas metropolitanas de Valencia y Maracay, dotándolas  de dos mil trescientos litros por segundo de agua (2,3 m3/s) a partir del año 1978 y que en la actualidad aporta entre doce y quince mil litros por segundo (entre 12 y 15 m3/s), sin incluir más de veinte mil litros por segundo (20 m3/s) litros provenientes de pozos profundos dentro de la cuenca, lo cual, bajo  la forma de cloacas, alimenta directamente al Lago y se suman al caudal adicional del Cabriales y Maruria, lo que hizo que se invirtiera la tendencia y comenzara a elevar el nivel del Lago.

El Lago no es el culpable, sino la víctima del crecimiento poblacional.
Ante esta progresiva inundación de terrenos, medios de difusión, políticos de turno y las comunidades afectadas acusan al Lago de ser responsable del problema, sin sospechar siquiera que el Lago es la víctima de la falta de planificación pública y privada en el arrollador estilo urbano de la región, compitiendo las invasiones de ranchos para fundar barriadas populares alentadas por "rancho-traficantes" y candidaturas electorales sostenidas con votos "importados" de otras regiones; unido a la proliferación de urbanizaciones públicas y privadas, ensañados todos contra los suelos de primera clase para producción agroalimentaria situados a orillas del Lago, ocupando impunemente la planicie aluvial, necesaria para su dinámica natural de crecida y regresión, tanto de sus mareas diarias como del ciclo climático anual. O sea, el Lago ha sido la víctima del crecimiento poblacional incontrolado, y no al revés, como se le acusa.


Costosas obras que no resuelven el problema.
Para controlar el nivel del Lago y así evitar el colapso de las redes de aguas servidas, en primer término al equipararse las cotas y en segundo término, al alcanzar sus aguas  las zonas pobladas, se han invertido grandes cantidades de dinero en soluciones parciales que no han sido más que paliativos costosos, carentes de soluciones definitivas; estas obras van desde la construcción de las dos referidas plantas depuradoras de aguas servidas en Carabobo y otra en Aragua, junto al embalse de Taiguaiguay; con lo cual se aspiraba evacuar los excedentes, hacia el río Pao con los colectores de Carabobo y Aragua, el bombeo del Lago, los efluentes de las Plantas de Tratamientos La Mariposa y Los Guayos hacia el Desparramadero de El Paíto y hacia el río Guárico, con el trasvase desde Taiguaiguay hacia el río Tucutunemo.
Frente al aumento de caudal que ingresa de otra cuenca por el Acueducto Regional del Centro, con el aumento de escorrentía ante la mayor afectación de bosques naturales en la cuenca alta por una agricultura migratoria y la mayor ocupación de concreto y asfalto de las crecientes zonas urbanas en la región cambiando dramáticamente el Patrón de Escurrimiento natural, sumado todo esto a los efectos del cambio climático que aumentan la pluviosidad, a aumentado el caudal de ingreso al Lago; mientras que la evaporación, única salida de agua, se ha reducido en parte por la alta nubosidad de la prolongada época lluviosa, agravado por la reducción del riego por aspersión de las viejas plantaciones en la planicie. Luego, todo confluye en un balance hídrico positivo que no se ha reducido aún con la extracción parcial de excedentes.
Al ejecutar obras para bombear hacia otras cuencas un promedio de ocho mil (8 m3/s) litros por segundo, en la época de sequía ayuda a bajar relativamente su nivel, pero al entrar la época de lluvias, el bombeo para el trasvase se manifiesta abiertamente incapaz. La capacidad de bombeo debería de ser de una magnitud que escapa a esta realidad, a costos imposibles.
Ante este progresivo avance, se levantó un dique de tierra para intentar detener la inundación hacia las zonas urbanas inmediatas, para retardar la inundación el tiempo suficiente para hacer las reubicaciones de población; pero esta decisión desesperada tampoco resuelve el problema, más bien obliga a bombear los excedentes aguas arriba del muro, mientras el Lago inunda los cauces de sus tributarios y los sistemas de cloacas y drenajes de las zonas que se pretendían rescatar.

Daño colateral: los efectos secundarios de las soluciones parciales.
Al intentar reducir el crecimiento del Lago se volvió a desviar el río Cabriales, así como el Maruria,  retornándolo a su cuenca de origen, hacia el río Pao, bajo el supuesto que ya sus aguas no son tan contaminadas, porque las cloacas urbanas han sido captadas por colectores marginales y tratadas en plantas depuradoras de Carabobo (Los Guayos y La Mariposa). Pero esto ha contribuido a la contaminación de los embalses que surten al acueducto, lo que unido a la sobrecarga de sus plantas potabilizadoras, diseñadas para aguas de mejor calidad y menor cantidad, hace que sea ineficiente la potabilización, afectando la calidad del servicio. Aunque la empresa hidrológica local y altos funcionarios del Ministerio del Ambiente lo nieguen reiteradamente, el agua potable no siempre tiene la calidad deseada.
Adicionalmente a ello, el trasvase de agua del Lago, en calidades que evidencian contaminación residual, ha diseminado esa contaminación hacia las cuencas del Pao y del Guárico, tributarias del Orinoco y, coincidencialmente, contaminando embalses (Camatagua y Calabozo) que surten de agua a otras poblaciones, aumentando el costo de potabilización. Pero, lamentablemente, aún con estas costosas soluciones parciales no se resuelve el problema de crecimiento del Lago.

La guerra entre el uso urbano y uso agrícola por los terrenos disponibles.
Paralelamente, la creciente población en la región demanda cada vez más tierras para nuevos urbanismos, propiciado por nuevas invasiones de "rancho-traficantes" y nuevas urbanizaciones con inversión pública y privada, respuesta urbana insostenible para atender una población que se duplica en menos de cuarenta años, frente a la mirada cómplice de políticos y sacerdotes; pero el espacio disponible para ese crecimiento urbano en Maracay no existe, pues está limitado al norte por las altas pendientes de la Cordillera Litoral, hoy Parque Nacional Henri Pittier, y por el sur con el Lago. La falta de terrenos urbanos y agrícolas se agravó con la crecida del Lago, por lo que se ha elevado el precio de la tierra urbana y de los terrenos vecinos urbanizables.
Por otra parte, de las tierras de mejor calidad para la producción alimentaria del país, que representan apenas el dos por ciento (2%) de la superficie terrestre nacional, más de la mitad (56%) de ese dos por ciento (2%), se ubican en la planicie aluvional de la cuenca del Lago y han sido afectadas por la subida del nivel, lo que también representa su pérdida irreversible y un costo muy alto que se suman a las pérdidas de las tierras en los Valles de Aragua que se vienen dando.
En otras palabras, la crecida del nivel del Lago ha creado pérdidas económicas de espacios urbanos y de terrenos agro productivos, pero también las obras ejecutadas para intentar resolver el problema han sido sumamente costosas pero ineficaces para dar la solución definitiva. 

¿Varias obras que no sirvan ó una sola que resuelva el problema?
Si bien el Estado realizó un estudio factibilidad de las diversas alternativas para resolver el problema (año 1995), lamentablemente estuvieron sesgadas a soluciones parciales que implicaban altos costos de ejecución y operación para atender los efectos del problema, pero que no hacían nada contra sus causas: Ni abordan el incontrolado crecimiento poblacional ni resuelven el balance hídrico. Se han acometido soluciones parciales que implican trasvases hacia diversas cuencas, en las que los cálculos de su incidencia en el balance hídrico positivo no han dado respuesta, ni se perfila que pueda darla en un mediano plazo.
Podemos seguir jugando a soñar una solución ideal, en la que se resuelve de una vez por todas la separación de colectores cloacales de los sistemas de drenaje urbano con costosas inversiones; en los que una alta inversión en plantas depuradoras tratan las cloacas de cada sector y las vierten como aguas limpias a los cauces naturales, recuperándose estos como corrientes limpias desde las zonas urbanas hasta el Lago; que por sistemas de bombeo, de costosa construcción y operación, podemos evacuar excedentes de aguas limpias hacia otras cuencas, que alimentarán los sistemas de riego y embalses para consumo humano e importancia ecológica; todo articulado por un plan de desarrollo integral para la región. Pero esta no es la realidad que tenemos.
Pero ninguna solución ideal puede ser viable ante la realidad de nuestras condiciones económicas y socio-culturales. Conociendo nuestra ausencia de visión y planificación del desarrollo,  el crecimiento familiar y urbano incontrolado, la actual y prospectiva situación económica, energética y ambiental global, y la inexistente cultura de conservar obras públicas en forma preventiva, sino correctiva; es concluyente que ninguna de las soluciones iniciadas por los diversos gobiernos para atender estos problemas serán efectivas en el corto plazo, mientras que las soluciones idealistas comentadas ni son viables y, aún intentando ejecutarlas, no serían sostenibles en el tiempo.
 
El sistema de trasvase por gravedad al Caribe como solución inmediata.
Ante esa cruda realidad, retomamos una propuesta  visionaria de un sistema de Trasvase del Lago al mar Caribe, planteada desde 1988 por nuestro editor, el Ingeniero Carlos Bordón, consistente en un tramo de túnel de 13,5 Km, seguido de una tubería hasta su  descarga en aguas profundas, justamente en las costas de mayor profundidad del centro del país; solución que resuelve de manera definitiva y en corto plazo el crecimiento del Lago, sin implicar grandes costos de ejecución, rescatando más de 16.000 ha de  terrenos que podrán tener uso urbano y agroproductivo, recuperando las zonas urbanas inundadas, ahorrando los costos operativos de las plantas depuradoras de aguas residuales en la región y que, además, permitiría generar energía eléctrica al contar con no menos de 10 m3/s con más de 300 m de altura; favoreciendo con estas soluciones al desarrollo agro-eco-turístico del Municipio Costa de Oro.
El atractivo principal de este sistema de trasvase es que no operará por bombeo, sino por gravedad, además de reducir la inversión, eliminar el costoso mantenimiento de las diversas estaciones de bombeo y plantas depuradoras y, adicionalmente, recupera terrenos de alto valor económico y permite la generación de electricidad, en lugar de consumirla, como las otras propuestas.
El principal argumento para desestimarlo es la supuesta contaminación del mar, lo que resulta ridículo ante las costosas soluciones parciales adoptadas, que hacen exactamente lo mismo pero hacia la cuenca del Orinoco, que de todos modos va hacia el mar. El argumento secundario para desestimarla es la supuesta complejidad técnica de un túnel en roca, ha sido vencida en el país desde la construcción del túnel de Santo Domingo, hace más de treinta años, como la del túnel de Yacambú, próximamente a inaugurarse, así como los actuales túneles para el ferrocarril; además de los más de cien túneles en roca que se construyen actualmente en Colombia, por nombrar una geología similar.
La realidad actual es que ninguna de las costosas soluciones iniciadas, resuelve el problema del balance hídrico de la cuenca y, por consiguiente, no logran detener el crecimiento del Lago, como tampoco se han logrado con esas soluciones parciales eliminar la contaminación de las aguas que ingresan al Lago y a las cuencas que vierten los embalses que surten la población del centro del país; ni existe la más mínima esperanza que se logre en mediano o largo plazo.  Mientras que, bastaría un pequeño sismo o una lluvia torrencial como las que suelen ocurrir en la región, para ver como el Lago supera el dique preventivo e inunda súbitamente el sur de Maracay, lo que representaría mayores gastos entre daños materiales y humanos que dicha propuesta.
Hace 33 años se creía que la Nueva Maracay ocuparía el sur de la ciudad, hoy inundada y amenazada por la crecida artificial del Lago, pero esta propuesta permite que ese viejo sueño pueda ser realidad.
Este número 63 de Mundo Sobrepoblado lo dedicamos a exponer esta solución, como inspiración para que las autoridades y las comunidades puedan conocerla y evaluar su idoneidad, pertinencia y factibilidad inmediata, como única solución efectiva al problema y hasta creando una nueva economía en lo territorial, lo ambiental y energético, para demostrar que ¡el Lago sí tiene salida!

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Noviembre-Diciembre 2011
Contenido:
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